Esa canción que dejamos a medias
Somos esa canción que dejamos a medias cuando nos bajamos del coche y que no sabemos si volveremos a terminar. Somos esa sonrisa que nos aguantamos por el motivo cualquiera, somos ese instante que nos quedamos parados en vez tirar para adelante y que se acabe el mundo. Vivimos cada día pensando en mañana, en qué haremos la semana que viene y en nuestras siguientes vacaciones el año que viene sin saber que nadie te asegura que te levantes mañana.
Vamos postergando vivir hasta que nos damos cuenta que es demasiado tarde. Puede que no acabemos esa canción, que nos acordemos de esa sonrisa y de qué pudo ser o de ese instante que pudo cambiar nuestras vidas. Valoramos las nimiedades de lo que podemos llegar a tener pero jamás nos paramos y nos sentamos en un banco a ver, simplemente a descansar y a ver esas flores que están recién plantadas y dejan ese perfume en el ambiente, a esa anciana que pasa todos los días cargadas con las bolsas del supermercado y que no ayudamos porque vamos con prisas.
A veces, simplemente, necesitamos pararnos y oler una flor, mirar el paisaje y disfrutar del momento. Esa canción a medias que tanto hemos cantado mil veces y que volvemos cantar, ese libro a medias para el que jamás tenemos tiempo, esa serie que ya ni recuerdas de qué trataba, esa visita a tu madre que te espera cada domingo. Hasta que te deja de esperar porque la vida hizo su mala jugada. Ese amigo con el que no hablamos porque ya tendremos tiempo de hacerlo. Hasta que un día deja todo de importar, todo se acaba y al final la oscuridad nos tragará para llevarnos al olvido del mundo.
Disfruta del día, de esa canción, de ese paseo, date ese capricho que llevas postergando tanto tiempo porque, quién sabe, quizás mañana no lo puedas hacer.
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