Opinión | La pornografía del dolor
Cada vez que ocurre una tragedia en nuestro país podemos ver que hay una parte de la sociedad que está podrida. Siempre ha pasado y, por desgracia, seguirá pasando. El periodismo se ha convertido en una repetición de noticias, embutidas en el morbo y rozando el asco, e incluso superándolo, para conseguir aquellos que más ansían. Audiencia. Sea del modo que sea. Se venden y compran cualquier historia con tal de hacer que el lector, o espectador, se quede embobado viendo como muchas personas están sufriendo. Saquean la vida de las víctimas hasta la suciedad con el poder que le imbuye el idealismo de lo lo que estudiaron en su día. Prueba de ello es el reciente fallecimiento de la ex ministra del Gobierno, Fátima Bañez, donde medios de comunicación anunciaban su muerte mientras que la familia, casi un día después, seguían sin noticias oficiales del deceso de la onubense.
A partir de ese momento, podemos ver cadáveres, restos de pertenencias familiares e incluso destrozar vidas de personas que ya no están por tal de rellenar minutos de televisión, páginas de diario o, simplemente, redes sociales. Si bien es cierto que no son los únicos ya que, si te das una mínima vuelta por redes sociales, podemos ver a influencers, famosos y demás calaña intentando venderte sus empresas con la excusa del dolor y del sufrimiento ajeno, ignorando tener un mínimo de educación y respeto por aquellos que han perdido su vida en esta tragedia. No hay límite, no hay respeto y no hay dignidad para la muerte. Podemos ver a las personas alegrándose de ciertas muertes solo porque no coinciden su ideología o jurando por el karma que se merecían acabar así.
La política es otra de esas grandes basuras de este país. Hemos visto a dirigentes como aprovechaban para su rédito político la tragedia, a ambos lados del espectro ideológico. Hemos visto a la ultraderecha no respetar el luto nacional y aprovechar que todavía están los "muertos calientes" para atacar con saña y desprecio al gobierno. Hemos visto a la derecha darle el ultimátum al país que ellos no serán los mismos, cuando la historia nos ha dicho que si, y en varias ocasiones. Hemos visto a la izquierda de Frente Amplio pedir dimisiones cuando todavía no se sabía nada. Somos un país podrido, como sociedad. Aprovechamos la tragedia para sacar nuestro odio contra todo y contra todos. Decían que saldríamos mejor tras la pandemia pero creo que no hemos tenido cura desde hace mucho tiempo porque, como sociedad, parte de ella está destrozada.

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