Opinión | El arte de ser diferente


El otro día iba en transporte público y vi a una chica vestida de negro con estrellas pintadas debajo de la boca. Me quedé mirándola y acabé sonriendo. No me reía de ella, sonreía de lo valiente que era la chica de salir así, sin tener miedo a nada ni a nadie. No negaré que varios, en asientos colindantes, se quedaron mirando pensando, seguramente, que la chica estaba loca. La cuestión era que la mirabas y te sonreía, iba feliz. Seguramente ir a su manera no fuera el motivo pero ayuda a darte una seguridad que no solemos ver en ciertos sitios por miedo al que dirán o a que venga cualquier personaje a hacernos una foto y a reírselas en redes sociales. Y es que vivimos en una sociedad en la que ser una copia de una copia de una copia es ser normal. Ser diferente al rebaño es una tarea muy complicada. Si acabamos vistiendo de forma diferente a los demás es que la sociedad en la que vivimos nos tache de no ser "normales". Aquí, solo queda preguntarnos una cosa. 

¿Qué es ser normal?

En pleno 2026 ser normal es llevar todos el mismo peinado, vestir con ropa de la misma tienda y que nos gusten las mismas series, películas y grupos de música. Nos hemos acostumbrado a no salirnos de la norma por miedo a que nos digan algo o a que se nos queden mirando mientras damos una vuelta por cualquier sitio. El arte de ser diferente es superar todos esos miedos y sacar a relucir tu verdadera personalidad sin miedo a nada, ni a nadie. A riesgo de que nos venga la copia de turno a decirnos algo o a reírse de nuestra forma de vestir. 

El arte de ser diferente hoy en día es una forma más de ser valiente. De luchar por aquello que nos gusta y no darles el placer a los demás, ni un motivo a nosotros mismos para escondernos. ¿Qué más da qué música te guste, cual sea tu forma de vestir o tu color favorito? ¿Por ir de negro somos diferentes? ¿Por ver deportes que no son lo común a este lado del mundo somos bichos raros? Vida solo tenemos una y sería una lástima que no disfrutemos de lo que nos gusta ser, de lo que disfrutamos haciendo, siempre sin hacerle daño a nadie en el proceso, y de escuchar lo que nos hace feliz. La vida ya es demasiado complicada y tiene demasiadas aristas para que nosotros mismos pongamos una piedra más en nuestro camino. 


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