Mundo Series | El problema de cerrar una serie



Game of Thrones dejó marcada a toda una generación en cuanto a la visualización de una serie, tanto para bien, como para mal. Con una primera temporada épica en la que, si no te habías leído los libros antes, no te puedes esperar jamás ese final de temporada, como con ese final en el que, seamos sinceros, a muy poca gente le gustó quién acabó ocupando el trono. Desde entonces, parece que a los creadores de series les da un poco de miedo cerrar sus propias obras. Y es que últimamente hemos tenido dos ejemplos de series a los que el final no ha sido la mejor opción para muchos de sus seguidores. 

El juego del calamar y Stranger Things han vuelto a abrir el debate de cómo cerrar una serie de forma feliz para todos es casi imposible si partimos de la base de que es imposible contentar a una base de fans tan grande como ambas series han llegado a tener. 

¿Han muerto de éxito? ¿Eligieron un mal final? O es que simplemente los creadores, ¿han tenido personalidad y han hecho lo que quieren con su serie?

En los últimos tiempos cerrar una serie se ha convertido en deporte de riesgo. Desde el traumático final de la serie de dragones y zombies de hielo, parece que la sociedad se ha convertido en experta y saben como debe acabar mejor que los propios creadores, dando incluso lecciones a los actores, guionistas o a la propia productora de lo que debería hacer. Puede que no te llegue a gustar el final, pero de ahí a imponer tu opinión a los demás con una superioridad moral que roza y supera la estupidez, hay un gran paso. 

Y es que acabo de terminar Stranger Things en su quinta temporada. Temporada que me daba respeto empezar por todas las críticas que ha recibido en sus últimos capítulos y que, para sorpresa propia, me ha gustado muy mucho el manejo y el ritmo, disfrutando mucho en ciertos capítulos y en el final de la misma. Muchos olvidan de qué va la serie y en la época en la que se ambienta y hace honor y es por ello que, bajo mi punto de vista, acaba de la forma que tiene que acabar. Muchas veces solo tenemos que dejarnos guiar por lo que nos quieren contar y no buscarle el problema o el fallo antes de tiempo. 

Hemos pasado a consumir cultura como si fuera comida rápida de un burguer cualquiera, de usar y tirar y estamos perdiendo esa capacidad de sorprendernos o siquiera disfrutar de algo solo porque nos hemos creído que somos expertos en series, cine, literatura o en tipos de música. Al final, solo tenemos que empezar a disfrutar de lo que vemos sin tener esa necesidad de imponer nuestro punto de vista a todo aquello que no nos gusta. 


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